LOS NERVIOS O ESTRÉS TE PUEDEN CONVERTIR EN UN ADICTO A COMER. ¡COMBÁTELO!

En comparación con los hombres, las mujeres todas somos expertas en la idea de comer de manera saludable pero desafortunadamente, se queda solo en una teoría perfecta, la mayoría de las veces.

Que si debes comer cierta cantidad de calorías al día, cuales son los nutrientes que ayudan a tu cuerpo a las distintas funciones y las propiedades mágicas de cada alimento… todo esto suena muy bien pero según un estudio realizado por Lighter Life, una compañía que se dedica al control de peso, a la hora de la practica el 60% de las mujeres no son capaces de tomar el control, cuando de comer calorías se trata y lo hacen justo cuando nadie las ve a pesar de tener muy claro que deben ser evitados.

La tendencia a darse atracones, no es solo por culpa del pecado capital de la gula, esto es mucho más complejo de lo que nos imaginamos y en defensa de las damas, debo decir que muchas veces se trata de problemas biológicos como son los desbalances hormonales. En pocas palabras, la necesidad loca que nos entra algunos días por comer ciertos alimentos, como si fueran antojos de embarazadas, tiene una base científica. Un estudio de la universidad de Michigan corrobora que en efecto, durante el ciclo menstrual el hambre es insaciable y también dice que la mitad de las veces el hambre se origina en la mente y no en el estómago pues aunque estés llena, quieres seguir comiendo y ni cuando parar. De hecho, el Dr. Stephan Guyenet especialista en neurología, explica en su libro “El Hambre del Cerebro” (The Hungry Brain) que para colmo de males en momentos de estrés no queremos comida saludable… no que va! la cosa va con grasa, carbohidratos, y todo aquello que provoca engordar y que le va fatal al organismo. Según El Dr. Guyenet, esto viene de nuestros antepasados que cuando encontraban comida tenían que devorarla toda porque no sabían cuando volverían a encontrar alimentos y la mayor parte del tiempo tenía que ayudar. Ósea, que aunque el cerebro ha evolucionado, tenemos esos rasgos que aún son bastante primitivos.

La comida es una recompensa, de ahí que el ataque de glotonería pegue por el lado de los postres, lo que sabe sabroso y lo que nos hace sentir bien siendo el chocolate, el gran Rey de los antojos femeninos y que también ha sido motivo de estudios científicos. La mayoría de estos estudios concluyen que la sustancia que contiene el chocolate llamada Teobromina que en latín significa “Alimento de los Dioses”, es un adictivo.

¿Recuerdan esa frase que dice: “de la vista nace el amor”? Pues lo mismo pasa con los alimentos, mientras más lindos los vemos y mientras más apetitoso lucen, más ganas de devorarlos pues el cerebro asocia el olfato, las papilas gustativas y el sonido con ciertos alimentos que dan placer. Si vemos unos pasteles, unos caramelos chulos o los chocolates favoritos la dopamina entra en acción y nos lleva a tener la necesidad de saciar los deseos por esas cositas ricas como mismo pasa con las personas con adicciones a las drogas.

 

  • Aquí te doy siete consejos que te servirán de ayuda si eres un comedor descontrolado cuando andas con nervios, estrés, o al natural:

    1. Evita cualquier estimulo sensorial como olor, la imaginación o el sabor de las cosas que te hacen daño, como por ejemplo NO PASES FRENTE A TU PANADERÍA FAVORITA.
    2. No actives tus papilas gustativas dando solo un mordisco porque puedes caer en la trampa de no parar hasta el último bocado. Solo piensa que el primer bocado es el maravilloso y que después de un segundo o un tercero, te terminas tu antojo si de verdad desearlo y terminas sintiéndote mal.
    3. Ponte fuerte y al ir de compras, cuando llegue el momento de pagar saca del carrito todo lo que has seleccionado que sabes perfectamente, NO PUEDES COMER.
    4. Antes de llevar algo a tu boca piensa que prefieres, ¿un gustico hoy o una libra menos mañana?
    5. Engaña al cerebro alimentándote antes que él te lo pida, lo mejor es tener a mano un smoothie (batido) de frutas y proteínas que puedas ir bebiendo poco a poco.
    6. Trata de atenuar el factor “estrés” con ejercicios o meditación para que no llegue a la gula nerviosa.
    7. No te enfrasque en que tienes que comenzar una dieta, simplemente sirve tu plato con la cantidad que se te antoja y agarra un plato extra, antes de llevar los alimentos a la boca, pon la mitad en el plato vacío y separalo para tu próxima jornada alimenticia para que no comas con los ojos y solo te alimentes.
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